La Ñ

 

blog escrito por el cuasatar, 03 de jul del 2020

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La Ñ - Dibujo creado por El Cuasatar
 

Cuando me encontraba en séptimo grado, recuerdo mucho que en una de nuestras clases de español, nuestro profesor nos dijo algo que me hacía sentir muy feliz del idioma con el que me comunico día a día. Nuestro profesor nos explicó que podíamos sentirnos orgullosos de que nuestro idioma tuviera la letra ñ y que ninguna otra lengua en el mundo poseía algo parecido, convirtiéndose en la letra más representativa del idioma español.

Mi espíritu inquieto me animó a averiguar de dónde se había originado esta letra, para mi sorpresa fue muy interesante enterarme que la creación de la misma fue una construcción artificial de los copistas de libros. En épocas de bárbaras naciones, los únicos tuiteros que existían en aquel entonces eran los monjes de las diferentes órdenes religiosas. Tal privilegio no era gratuito, eran, por bastante diferencia, de los pocos que sabían leer y escribir. La labor de los copistas de libros era una labor poco menos que ingrata. Piensen que debían hacer esta labor sin el uso de un ordenador ni corrector de ortografía y por tanto, el escribir los textos era una labor que debían hacer una y otra vez y un solo error era suficiente para arruinar toda una página entera, teniendo que retomar su escritura de nuevo.

Otra cuestión era la cantidad excesiva de caracteres que se requerían para representar una palabra, por ende era menester de ellos crear unos emoticonos que con menos caracteres, pudiera expresar la misma idea. Para los efectos de este artículo, los dígrafos como la nn, gn o ni, tenían el mismo sonido al hablar y eran los parientes originales de lo que luego conoceríamos como la letra ñ.

Los gestores de comunidades virtuales, quienes si bien no contaban con un límite en el número de caracteres para realizar sus trinos, si tenían un serio problema de billullo. El uso de estos dígrafos hacía que se gastara más dinero en tintas y pergaminos para expresar una idea. En esos momentos solo había dos maneras de solucionar el problema, o usaban otras palabras que no tuvieran estos dígrafos, o reducían el número de caracteres de una manera más natural.

Si hubieran optado por la primera idea, los textos quizás hubieran quedando más indescifrables o rebuscados que los telegramas de Telecom, razón por la cual, se considero que lo mejor era usar la segunda idea. Después de muchas controversias por unificar el sonido de los dígrafos ya mencionados usando un solo carácter, en el siglo XIII, la reforma ortográfica del rey Alfonso X el Sabio, propuso que se estableciera una solución universal, basándose en la solución que inventaron los escribas cuando usaban en sus palabras una doble n, esta solución fue la siguiente: siguieron escribiendo la primera n y en su parte superior, le dejaron una vírgula encima (más conocida en el medio estudiantil como el palito o el sombrerito), que si notan con atención, es una ene pequeña, la cual fue previamente pasada por una pataconera, para que su forma fuera más aplanada, ideal para embutirla en las imprentas.

De esta forma, la ñ entró a nuestro idioma como Alejandro Sanz, pisando fuerte y sin miedo. Gracias a una genial campaña de mercadeo, esta letra se convirtió en algo similar a lo que conocemos como marca de denominación de origen, dándole un estatus a nuestro idioma a lo largo y lo ancho del planeta tierra de estrella de cine.

Con el paso del tiempo, mis intereses de aprender nuevas culturas me animaron a aprender nuevos idiomas y con el conocimiento de los mismos, pronto me di cuenta que el orgullo que sentía por la letra ñ, si bien seguía siendo una letra única en el mundo, no era así su sonido, diferentes grafías se utilizan para expresar este sonido en los siguientes idiomas: oromo, aragonés, veneciano, valón, catalán, ewe, ga, ganda, húngaro, hmong, indonesio, ladino, lingala, malayo, quenya, sesotho, swahili, valón, zhuang, zulú, francés, bretón, valón, jerriais, italiano, corso, sardo, genovés, piamontés, lombardo, veneciano, friulano, latín, siciliano, occitano, mirandés, portugués, vietnamita, neerlandés, serbocroata, feroés, frisio, arumano, cimbrio, finés, albanés, checo, eslovaco, romaní, polaco, vascuence, letón, gaélico, leonés, gaélico escocés, bambara, gagauz, ucraniano, ruso, búlgaro, serbocroata, tamil, griego, geez, amhárico, tigriña, tigré, harari, blin, meen, hindi y maratí.

Los dos dígrafos más conocidos en este lado del mundo para representar este sonido son el nh y el gn, con el primero creemos que el usarlo en todas las palabras del español nos convierte en hablantes de portugués nativos (No en vano fue utilizado por Coca Cola, para la publicidad del mundial 2014, diciendo que súbitamente existía una fiebre de “portuguesiño”). La segunda si bien es menos usada en nuestro medio, es bastante habitual en cualquier restaurante de comida italiana. Cuando en los restaurantes escriben “lasagna”, si bien en principio puede parecer que es una forma de respetar la tradición italiana de este plato, lo que quieren en realidad es ocultar su origen chapineruno, en la cual la salsa boloñesa se hace con salsa de tomate Fruco. Si el gobierno de Italia conocieran semejante abominación, no dudaría ni por un instante en invadirnos cual vil saladinos, para recuperar el control de calidad de una de sus comidas más representativas.

Como no faltara el que me diga que lo importante no es el sonido, sino su escritura, la cual es única de nuestro idioma, lamento comunicarles que eso no es así, ya que la ñ, además del idioma español, también se utiliza en los idiomas: asturiano, aimara, bretón, bubi, chamorro, euskera, filipino, gallego, guaraní, iñupiaq, kiliwa, mapuche, mixteco, otomí, oodham, papiamento, quechua, rohingya, tagalo, tártaro de Crimea, tetun, wólof y zapoteco.

Cuando descubrí esta triste realidad, nuestra ñ pasó de ser un rolex, a convertirse en un vulgar casio. Su exclusividad y prestigio quedaron para mi por el suelo.

Sin embargo mi fe en la humanidad y en la ñ, volvió en el año 1991, cuando algunos comerciantes muy listillos querían comercializar teclados en la península ibérica sin la letra ñ. En aquel entonces en España existía una reglamentación que impedía comercializar en España productos informáticos que no tuvieran en cuenta todas las características del sistema gráfico del español.

La UE estimó que esa disposición equivalía a una medida proteccionista que violaba el principio de libre circulación de mercancías. El gobierno español, la real academia de la lengua y algunos escritores salieron lance en ristre en defensa de nuestra letra y el problema se soluciono sin mayores inconvenientes.

A pesar de no ser tan exclusiva como yo lo creía siendo un niño, creo que vale la pena reconocer su importante legado en nuestra amada lengua.