Siga, siga a la orden

 

blog escrito por el cuasatar, 27 de oct del 2019

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Siga, siga a la orden - Dibujo creado por El Cuasatar
 

Cuando yo era pequeño, siempre se me inculcó que los símbolos patrios de mi país eran el cóndor de los andes, la palma de cera del Quindío, el café, las orquídeas, las esmeraldas entre otros. Sin lugar a dudas son cosas que nos identifican como nación, sin embargo si ustedes llegan a analizar estos iconos, ninguno de ellos nos puede llegar a identificar al 100% como colombianos de pura cepa, ya que solo suelen representar una parte del país o una región en concreto.

Teniendo en cuenta que en un mundo cada vez más globalizado por la internet los niños pueden llegar a perder sus rasgos de identidad que los identifican como colombianos, me he puesto en la tarea de buscar en nuestra idiosincrasia, algo que sea tan nuestro que no exista duda que quien lo tenga, sea parte de nuestro amado país y se sienta representado “de este a oeste, de norte a sur, todos están bailando la gallina azul”.

En primer lugar, quise descartar que el icono fuera un objeto tangible, ya que las probabilidades de que estuviera en todo el territorio colombiano eran poco menos que probables, así que decidí que el símbolo fuera una palabra o frase que nos identificara y al oírla un extranjero se quedara poco menos que anonadado sin entender muy bien de qué se trataba, señal inequívoca que estábamos ante un verdadero signo de nuestra identidad.

La primera frase que se me viene a la cabeza, es el “vecino” o “vecina”. Aunque siempre se asocia esta palabra a alguien que hace parte de tu mismo pueblo o barrio, nuestro pueblo lo asocia de manera indiscriminada con cualquier persona con la que interactúa, sin importa siquiera si en realidad tienen una relación de vecindad entre sí. Lo importante de ella es que te ayuda a interactuar con otras personas, sin siquiera tener que molestarse en aprender el nombre de la persona. En lugar de “inserte nombre aquí” se puede usar sin problemas “inserte vecino aquí” Por alguna extraña razón, que aún se me hace dificil de entender, esta palabra sufrió una contracción y ahora se dice “veci” a secas. Yo que vengo de la época en la que estaba de moda andar a pie, aún no me acostumbro ni me acostumbrare a que se me diga “veci”, en una clara alusión al lenguaje inclusivo tan de moda por estos días y que no distingue el género masculino o femenino al hablar.

La segunda frase que se me viene a la mente es “me regala”, colombianismo por excelencia que significa me vende esto o me vende aquello. Si bien uno puede entrar a un comercio y decir que me vendan algo y la gente te lo va a entender perfectamente, es bastante poco común que se utilice, por fuerza de la costumbre de oirlo a todos nuestros familiares y conocidos a través de los años. De hecho hace ya muchos años en vísperas del año nuevo, tuve el desafortunado error de decir en España, que me “regalaran” un paquete de patatas fritas, ante lo cual el dueño de la tienda solo me atino a decir “cuando me gane la del niño (la famosa lotería de navidad), te regalo todos los paquetes que quieras, mientras tanto son uno con cincuenta”. No sobra decir que las burlas y chanzas que recibí por parte de los clientes que se encontraban allí presentes, fue motivo más que suficiente para que dejase de pedir las cosas regaladas durante el resto de mi estancia en la península ibérica.

Por último pero no menos importante, está uno de los modismos más conocidos de Colombia, usado en toda clase de comercios, no importa si venden unos tomates o unos relojes, si estás en la tienda de barrio o en la más lujosa tienda por departamentos. Es la famosa “a la orden”.

Para quien lee este blog desde más allá de nuestras fronteras, esta frase poco o nada puede significar, sin embargo para lo que nacimos en el lugar donde “el trago extranjero, es caro y no sabe a bueno” esta frase encierra varios significados, según el contexto en la que se le analice.

Si bien el diccionario recoge que a la orden significa “fórmula de cortesía para ofrecerse a la disposición de otra persona.”, eso no es tan del todo cierto, su significado puede variar ligeramente, según de las palabras con las que se le acompañe. Si usted va por la calle y te dicen “siga, siga a la orden” significa que tienes dos opciones, o acepta amablemente la invitación a ingresar o se arriesga a que lo bombardeen con un listado de todos los productos que allí se ofrecen, como si se tratase de la mismísima tienda de Amazon en Internet versión chibcha, todo esto con el fin de convencerte de que allí tienen lo que tu necesitas o mejor dicho, lo que ellos quieren venderte a ti, así no lo necesites, creandote un compromiso igual al de cuando te envían una invitación de amistad de Facebook y no sabes como decir que no. Si aparte de eso te encuentras en una zona de la ciudad, donde todos los negocios vecinos tienen cosas parecidas, la cantidad de personas que saldrán a tu paso para intentar convencerte de que ingreses a su negocio, puede ser tan agobiante hasta el punto de que intenten ingresar al almacén agarrandote de la ropa para que ninguno de la competencia se robe a su “cliente”, cuyo único pecado fue tener la mala idea de cruzar por ese lado del andén y tener la osadía de mirar adentro del negocio.

La fórmula de cortesía es tan exageradamente utilizada, que incluso la llegan a utilizar al momento en que tu te despides del vendedor, dejándote con una expresión de perplejidad ya que no sabes si sigue estando a las órdenes tuyas así estés abandonando la tienda y te acompañarán el resto de tus días, o te esta dando por anticipado su disposición a ayudarte, la próxima vez que desees volver.

Independiente del símbolo que usted elija para sentirse representado, recuerde que debe contener lo mejor de cada uno de nosotros y mostrar que siempre se puede resaltar por las cosas positivas de la vida.