Más solo que un hongo

 

blog escrito por el cuasatar, 02 de jun del 2018

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Más solo que un hongo - Dibujo creado por El Cuasatar
 

Hola muchachada, espero que la estéis pasando muy bien. En estos días me he puesto a pensar en que la vida corre a un ritmo frenético y ya no tenemos tiempo para compartir con los colegas del pueblo como lo hacíamos antaño. Por una u otra razón te das cuenta que las actividades que solíais hacer con tu cuadrilla  se han convertido en un hermoso recuerdo del pasado y de la noche a la mañana te encuentras más solo que la una.

Los motivos por los que se puede llegar a estar solo son variados, uno de los más comunes es, si señores como no, ser un completo bocazas. Desde que somos jóvenes se nos ha enseñado que debemos ser personas honestas y siempre llevar la verdad como caballito de combate, sin embargo lo que no le enseñan a uno es la terrible incompatibilidad que existe entre el ser honesto y discreto a la vez. Mientras la mayoría de la gente se guarda sus comentarios inoportunos y logra ponerle candado a su lengua, otros tantos no tienen el menor reparo en soltar sus comentarios al aire como si se tratase de la venta de repuestos para la olla a presión o el canto de los números del bingo en plena feria del pueblo con “sueño contigo” de Camela como música de fondo. Si bien San Agustín nos enseñó que “es mejor amar con severidad que engañar con suavidad”, mucha gente silencia las verdades que le podrían ocasionar problemas en su círculo de familiares y amigos, so pena de quedar excluidos de la manada.

Otra de las razones por las que puedes llegar a quedarte solo es por no saber manejar de forma adecuada el bello y noble arte del cotilleo. Es innegable que los cotilleos hacen parte de la bella y noble tradición oral de los pueblos. El entretenimiento que da un chisme bien contado y narrado, son incluso mejores que los cantos de los juglares y pueden ayudar a pasar la más aburrida de las tardes hablando mal del prójimo. Aunque hablar de los demás es normal, si no se sabe manejar con prudencia los comentarios que decimos, podemos llegar a meternos en serios problemas, especialmente si tocamos temas realmente incómodos o desagradables. Una cosa es decir con quien está saliendo tu vecina cuando supuestamente se está yendo para la vendimia y otra muy diferente es la de contar con pelos y señales la onicomicosis que tiene nuestro compañero de puesto en el trabajo.

Y ahora que traigo a colación este tema, es curioso ver la importancia a la que han llegado los hongos, los cuales tienen su propio espectáculo de televisión que hace las delicias de grandes y chicos y ha catapultado a la onicomicosis a la categoría de estrella de televisión, razón que me hace preguntar: ¿Es válido hoy en día decir que alguien está más solo que un hongo?

Pues si analizamos la situación, es un poco contradictoria dicha frase, puesto que como bien saben los hongos se reproducen por medio de esporas, las cuales se dispersan, formando verdaderas comunidades hippies, reproduciéndose en esporangios, de manera sexual o asexualmente, sin el mayor tipo de pudor o tapujo en la mitad de los bosques, en los baños o en los pies de los colegas.

De hecho si recordamos la serie de los pitufos, ellos no vivían precisamente como unos ocupas hacinados en un solo hongo, por el contrario tenían a su disposición un auténtico conjunto residencial en el cual se desarrollaban sus  simpáticas aventuras.

Por la forma en la que se reproducen y viven los hongos, podemos a llegar a afirmar sin lugar a dudas que son de corte bolchevique, dándole prioridad al esfuerzo colectivo para lograr sus propósitos de sobrevivir y tener voz y voto en la naturaleza que los rodea. Los grupos de corte capitalista siempre han querido menospreciar a los hongos y usan términos despectivos en los que se le resta importancia y los apodan como “el moho” o “la levadura”. Tras muchas campañas de sensibilización se ha logrado cambiar este paradigma y prueba de ello es la famosa onicomicosis, en cuyo nombre se ve reflejado que es un colectivo y no un solo individuo el que genera la piquiña tan fastidiosa que da en los pies. La lucha no acaba allí y seguramente algún día escucharemos a los “mohos” y las “mohas”, los “levaduros” y las “levaduras” y los “onicomicosis”  y las “onicomicosas”.

Si esta revolución sigue adelante y no da marcha atrás, los patitos feos  dejarán de ser unos hongos y deberán ceder su apodo a los populares de la clase, mientras suena de fondo “envuelto en gloria, soldado con voluntad, crece fuerte y vive por la eternidad, todo esto ante la vista del patriarca hongo, que entre la emoción y el llanto, vera con orgullo como por fin se les reconoce su importancia como colectivo.